- La noche en que Cancún perdió a dos héroes
Rafael Pascual
A 19 años de la madrugada del 25 de enero de 2007, cuando un incendio en Plaza Las Américas derivó en una de las tragedias más dolorosas en la historia de los servicios de emergencia de Cancún: la muerte de los bomberos Raúl de Jesús Peraza Cortez y José Roberto Barboza Montiel, quienes perdieron la vida en cumplimiento de su deber al colapsar el techo de la discoteca Mambo Café.

Elementos del H. Cuerpo de Bomberos, familiares y amigos se reunieron en una misa y ceremonia luctuosa para honrar su memoria. A casi dos décadas del siniestro, el recuerdo sigue vivo entre quienes portan el uniforme en una ciudad que aún no olvida aquella noche.
El origen del fuego
De acuerdo con los reportes oficiales, el incendio se originó a primera hora de la madrugada por un cortocircuito en el local Mundo Deportivo, ubicado en la planta baja de la plaza comercial, situada en la zona urbana de Cancún.

El fuego avanzó rápidamente hacia otros establecimientos, generando una densa nube de humo que redujo la visibilidad dentro del inmueble. Aunque la plaza se encontraba semivacía, en el interior de Mambo Café aún había clientes, que fueron desalojados de inmediato.
Una emergencia que se reactivó
El primer reporte fue recibido alrededor de la una de la madrugada a través del número de emergencias 066. Los bomberos lograron controlar las llamas tras varias horas de trabajo y regresaron a su base. Sin embargo, cerca de las cinco de la mañana, fueron alertados de una reactivación del incendio, ahora con afectaciones a otros dos locales, incluida la discoteca Mambo Café, ubicada sobre el punto de origen del fuego.
Una nueva cuadrilla acudió al lugar. Entre ellos estaban Peraza Cortez y Barboza Montiel.
El colapso
Mientras los elementos ingresaban al inmueble para evitar que el fuego se propagara a un restaurante cercano, el techo del establecimiento colapsó repentinamente.
“Les cayó encima el techo justo en los momentos en que ingresaban al lugar”, declaró entonces el comisionado de la Policía Preventiva, Ricardo Adrián Samos.
Versiones recabadas indican que ambos bomberos descendían por una escalera de caracol, tras revisar una bodega con diversos artículos, cuando el plafón y la estructura del techo de Mambo Café se desplomaron, sepultándolos bajo escombros, fierros y columnas. Otros tres bomberos resultaron heridos.
Rescate en condiciones extremas
La caída del techo activó de inmediato las maniobras de rescate. El intenso calor, el humo y la falta de equipo de penetración complicaron los trabajos. Los propios bomberos tuvieron que improvisar herramientas con polines y varillas metálicas, además de romper los vidrios del domo de la plaza para liberar el humo.
La Cruz Roja atendió a 16 lesionados, tres fueron trasladados al IMSS de la avenida Cobá. Participaron 35 paramédicos, siete ambulancias y dos unidades de rescate.
Minutos después del derrumbe, fue localizado el cuerpo sin vida de uno de los elementos; el segundo fue recuperado posteriormente, tras una labor más compleja debido al peso de la estructura que lo cubría.
Investigación y legado
La Procuraduría General de Justicia del Estado tomó conocimiento de los hechos y trasladó los cuerpos para la necropsia correspondiente. Los primeros peritajes confirmaron como causa probable del incendio un cortocircuito en el local donde se originó el siniestro.
Hoy, a 19 años de distancia, la tragedia de Mambo Café sigue siendo un referente sobre los riesgos que enfrentan los cuerpos de emergencia y las condiciones en las que muchas veces operan.
“Su valentía, entrega y amor por servir continúan siendo un ejemplo”, expresaron integrantes del Cuerpo de Bomberos durante la ceremonia conmemorativa.
El sacrificio de Raúl de Jesús Peraza Cortez y José Roberto Barboza Montiel no se olvida. Su legado permanece en cada guardia, en cada llamado y en cada vida que los bomberos de Cancún siguen protegiendo.
De hecho, la estación central de bomberos lleva el nombre de Raúl de Jesús Peraza Cortez y la base 4 que está cerca de Corales, el de José Roberto Barboza Montiel, en memoria de los oficiales caídos.



