- En lo que va del año, el puerto ha permanecido cerrado aproximadamente 30 días, una cifra que el sector considera alarmante para uno de los puntos más activos del Caribe Mexicano
Rafael Pascual
En plena temporada alta, cuando el turismo debería fluir con mayor dinamismo, decisiones erráticas y la falta de comunicación en la Capitanía de Puerto de Isla Mujeres están provocando un freno directo a la actividad náutica, con consecuencias económicas inmediatas para el destino.

La Asociación de Asociados Náuticos de Quintana Roo (ANQR A.C.) lanzó un señalamiento crítico ante la ausencia de criterios claros y consistentes en la determinación de las condiciones operativas del puerto, así como por la limitada interlocución con su titular. En lo que va del año, el puerto ha permanecido cerrado aproximadamente 30 días, una cifra que el sector considera alarmante para uno de los puntos más activos del Caribe Mexicano.
El impacto no es menor: cerca del 70% de las actividades turístico-recreativas que parten desde Cancún tienen como destino Isla Mujeres, lo que convierte cualquier interrupción en un golpe directo a la economía local y a cientos de prestadores de servicios.

La situación se agrava con cambios abruptos en los avisos oficiales. Este mismo día, en pleno periodo vacacional, se anunció la apertura del puerto durante la noche y la mañana, para luego ordenar su cierre a embarcaciones menores apenas una hora después. Para el sector, estas decisiones reflejan desorganización y falta de planeación, imposibilitando la operación normal y generando pérdidas inmediatas.

Aunque el sector ya operaba por debajo de su capacidad, alrededor del 70%, las decisiones recientes han desplomado la actividad hasta cerca del 40% en días clave, afectando no solo a empresas, sino también a trabajadores que dependen directamente de esta industria.
Si bien la ANQR reconoce la responsabilidad de la Autoridad Marítima Nacional en materia de seguridad, advierte que la opacidad en los criterios y la falta de previsión están generando más incertidumbre que certezas, en un momento donde la coordinación debería ser prioritaria.
El organismo recordó que en años anteriores existían esquemas de trabajo más claros y coordinados con Capitanía de Puerto, lo que permitía equilibrar la seguridad con la continuidad operativa. Hoy, acusan, esa coordinación parece debilitada.
Ante este panorama, la Asociación urgió a las autoridades a corregir el rumbo, establecer reglas claras y garantizar una comunicación efectiva, para evitar que la improvisación siga afectando uno de los pilares económicos de Quintana Roo.





