- De no modificarse las tendencias actuales, los participantes proyectan un escenario en el que, en la próxima década, la mayoría de los accesos públicos podrían desaparecer, restringiendo aún más el derecho al disfrute del litoral por parte de la ciudadanía
Rafael Pascual
Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo documenta cómo el modelo de desarrollo turístico en Cancún ha derivado en la privatización progresiva del litoral, limitando el acceso de la población local a las playas y generando tensiones sociales y ambientales.

La investigación, encabezada por la Dra. Mirna Yasmín Pacheco Cocom y el Dr. Anastacio Gustavo Fernández Rodríguez, analiza la transformación de espacios de uso común en áreas de aprovechamiento privado, particularmente en la zona hotelera. A través de una metodología cualitativa —que incluyó un grupo focal con 20 jóvenes de entre 18 y 26 años y ejercicios de cartografía social— se identificaron accesos clausurados y modificaciones del paisaje en favor de la infraestructura turística.

Los resultados señalan que de las 14 playas públicas contempladas originalmente en el Plan Maestro de Cancún, únicamente tres mantienen condiciones adecuadas de libre acceso. Además, el estudio advierte que la privatización no se limita a barreras físicas, sino que también incluye mecanismos simbólicos, como la vigilancia y control del espacio orientados a preservar una imagen de exclusividad para el turismo.

De acuerdo con los testimonios recabados, residentes locales han enfrentado restricciones e incluso actos de intimidación por parte de personal de seguridad privada en complejos hoteleros, lo que configura —según los autores— un proceso de desposesión y discriminación sistémica basado en el origen de los usuarios.
El análisis también identifica efectos culturales asociados a la gentrificación, como la proliferación de franquicias internacionales en detrimento de negocios locales, lo que contribuye a la pérdida de identidad comunitaria y a la mercantilización del entorno natural y social.
En el ámbito ambiental, el estudio advierte que la expansión de desarrollos turísticos sobre la duna costera y el “amurallamiento” del litoral favorecen la erosión, la pérdida de biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas, comprometiendo la sostenibilidad del destino.
Si bien reconoce la relevancia económica del turismo en la región, la investigación cuestiona la distribución equitativa de sus beneficios y alerta sobre la dependencia de un solo sector, lo que incrementa la vulnerabilidad ante crisis externas.
Asimismo, el análisis de señalética en espacios públicos —como los letreros de “límite de playa”— evidencia la fragmentación del territorio y refuerza la percepción de apropiación indebida de la zona federal marítimo terrestre.
De no modificarse las tendencias actuales, los participantes proyectan un escenario en el que, en la próxima década, la mayoría de los accesos públicos podrían desaparecer, restringiendo aún más el derecho al disfrute del litoral por parte de la ciudadanía.
Ante este panorama, los autores proponen fortalecer la regulación sobre concesiones en la zona federal, así como promover la vigilancia ciudadana para garantizar el acceso equitativo a los espacios públicos. Concluyen que el futuro de Cancún dependerá de lograr un equilibrio entre el desarrollo económico, la justicia social y el respeto al marco legal.
El estudio completo puede consultarse de manera gratuita en la Revista Estudios Regionales del Colegio del Estado de Hidalgo.





