Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante un tribunal federal de Nueva York, donde escucharon los cargos presentados en su contra y ambos se declararon “no culpables”. Durante la audiencia, el mandatario venezolano afirmó que fue secuestrado y sostuvo que se considera “un prisionero de guerra”.
En su primera aparición pública desde que, según sus declaraciones, fue detenido por fuerzas armadas de Estados Unidos el sábado pasado —una acción que críticos dentro y fuera de ese país califican como una violación del derecho nacional e internacional—, Maduro y Flores escucharon la acusación por delitos de narcotráfico.
El juez federal Alvin Hellerstein, designado durante la presidencia de Bill Clinton, fue el encargado de leer los cuatro cargos de la acusación y de informar a los acusados sobre sus derechos legales. Hellerstein ha presidido anteriormente casos relacionados con el actual presidente estadounidense y recientemente falló contra el uso de una antigua ley migratoria aplicada por el gobierno de Donald Trump para deportar a venezolanos.
Al solicitarles que se declararan sobre su culpabilidad, ambos respondieron “no culpables”. Maduro aprovechó su intervención para reiterar que es el “presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela” y afirmó: “fui secuestrado”. Añadió que se considera un “prisionero de guerra” y pidió que se le apliquen los derechos correspondientes bajo la Convención de Ginebra. Insistió en su inocencia y en que continúa siendo el presidente de su país.
El juez interrumpió sus declaraciones para aclarar que habría otras instancias para abordar esos planteamientos, ya que la audiencia estaba limitada a la lectura de cargos y a la declaración de culpabilidad o inocencia.
El abogado de Maduro, Barry Pollack, señaló ante el tribunal que, dado que su cliente es jefe de Estado de otro país, existen dudas sobre la legalidad de lo que calificó como un “secuestro militar”, asunto que será planteado en el desarrollo del proceso. También solicitó atención médica para su defendido. Pollack es conocido por haber representado a Julian Assange y por haber negociado el acuerdo que permitió su liberación tras 15 años de proceso legal.
Por su parte, Cilia Flores, quien se identificó como “primera dama” de Venezuela, también se declaró “completamente inocente”. Su abogado, Mark Donnelly, informó que su clienta presentaba “heridas significativas”, incluyendo una venda en la cabeza, golpes en las costillas y una posible fractura. El juez ordenó que se atendiera la salud de ambos acusados.
La pareja también solicitó que se garantice su derecho a una visita consular como ciudadanos extranjeros detenidos, lo cual fue autorizado por el tribunal.
Durante la audiencia, ambos permanecieron sentados junto a sus abogados, vistiendo uniforme de reclusos —camisa azul sobre camiseta anaranjada y pantalones caqui—, detrás del equipo de fiscales federales. El juez, de 92 años, aseguró que velará por un proceso imparcial.
La acusación fue formulada inicialmente en 2020, durante el primer mandato de Donald Trump, y actualizada recientemente por el Departamento de Justicia. En ella se sostiene que Maduro encabeza “un gobierno corrupto e ilegítimo” que durante décadas habría utilizado el poder estatal para proteger y promover actividades ilegales, incluido el narcotráfico.
El expediente incluye cuatro cargos: conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y otros dispositivos destructivos, presuntamente cometidos entre 1999 y 2025. También señala supuestos vínculos de Maduro con organizaciones criminales como el cártel de Sinaloa, Los Zetas, el Tren de Aragua, las FARC y el ELN.
A las afueras del tribunal federal, alrededor de 150 personas se manifestaron en protesta por la detención de Maduro y Flores y contra la intervención estadounidense en Venezuela, mientras un grupo menor celebró el arresto del mandatario.
La jornada comenzó con el traslado de la pareja en helicóptero desde una cárcel federal en Brooklyn hasta el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan, bajo custodia de agentes de la DEA. Tras la audiencia, fueron llevados de regreso al mismo centro de detención.
La próxima audiencia fue programada para el 17 de marzo.
El Independiente MX / Redacción Foto: redes sociales



