Columna; Indicador Político Carlos Ramírez carlosramirezh@elindependiente.com.mx
Las amenazas del presidente Donald Trump al incorporar a México como un país dominado por el narcotráfico se basan en reportes oficiales de la Casa Blanca que consideran que la producción y tráfico de drogas en México es peor que el de Venezuela, incluyendo la circunstancia agravante de que la frontera México-EU es frágil, porosa y corrompida y de sobrevivencia de seguridad nacional.
La situación del narcotráfico en México que afecta a Estados Unidos y a sus casi 70 millones de adictos es más grave que las razones esgrimidas por Trump para violar la soberanía territorial de Venezuela y secuestrar al presidente constitucional en funciones; a Venezuela lo acusan solamente de que el Poder Ejecutivo operaba un desconocido cartel de Los Soles y en función de la nueva caracterización de la Casa Blanca se acreditó como una banda dedicada al narcoterrorismo.
Para la Casa Blanca, México está en peores condiciones: la Estrategia 2025 para el Control Internacional de Drogas del Departamento de Estado a través de su oficina para asuntos de lucha legal contra los narcóticos considera que “México es la principal fuente y país de tránsito del tráfico de drogas ilícitas hacia Estados Unidos, incluyendo el fentanilo, las metanfetaminas, la cocaína, la heroína y la marihuana” y “la producción y tráfico de estas drogas se realiza a través del Cártel de Sinaloa y del Cártel Jalisco Nueva Generación”, además de que la producción de drogas químicas se realiza con precursores proporcionados por empresas de la República Popular de China.
Este reporte del área de lucha contra el narcotráfico del Departamento de Estado está firmado en marzo de 2025, fue aprobado por el presidente Joseph Biden el 15 de septiembre de 2024 y se extendió de manera oficial al año fiscal de 2025, y justamente la Casa Blanca de Trump se ha apoyado en esta estrategia oficial del Gobierno de EU para todo su discurso de acusación contra los países que Washington considera que producen y trafican la droga que llega las calles estadunidenses para satisfacer las adicciones de alrededor de 70 millones de mayores de 12 años.
En sus discursos públicos de la semana pasada e inclusive en el escenario de la argumentación sobre el secuestro del presidente de Venezuela, el presidente Trump sigue reiterando que en México gobiernan los cárteles del narcotráfico, a pesar de los decomisos, arrestos, extradiciones y persecuciones contra los dirigentes de los cárteles del narcotráfico. Y peor aún, los documentos oficiales de la Casa Blanca sobre el tema de narcotráfico señalan que México –y no Venezuela– es el principal productor y contrabandista de drogas naturales y químicas que entran de contrabando a Estados Unidos y que según la DEA son distribuidas en los 50 estados de la Unión americana por nueve cárteles mexicanos del narcotráfico que están instalados y operando bajo las narices de las autoridades en todo el territorio de EU, incluyendo la venta el menudeo en más de tres mil ciudades.
Las argumentaciones de la Estrategia de Lucha contra el Narcotráfico del Departamento de Estado durante el Gobierno de Biden y avalados por la administración Trump incluyen el tema de que la producción de drogas ilícitas en México es consecuencia de la corrupción oficial, a pesar de los esfuerzos de las autoridades en el cumplimiento de los acuerdos bilaterales que existieron hasta finales del Gobierno estadounidense anterior.
El Departamento de Estado del Gobierno de Trump no ha emitido una nueva estrategia internacional del control del tráfico de drogas, pero la Casa Blanca se colgó de la de Biden para asumir decisiones que endurecieron los planteamientos del Gobierno de esa administración con los gobiernos mexicanos de López Obrador y Sheinbaum Pardo.
En este sentido, la Casa Blanca de Trump dio un paso estratégico para incorporar a los cárteles de droga de América Latina –principalmente el cártel de Los Soles, los cárteles colombianos y seis cárteles mexicanos– como narcoterroristas y en función de ese criterio fue que el Gobierno de Estados Unidos se encontró la argumentación de política exterior de seguridad nacional para operar el secuestro del presidente de Venezuela bajo el cargo de ser el operador directo del nada claro cártel de Los Soles y entregarlo a una corte de Nueva York para ser juzgado por tráfico de drogas como política oficial del Gobierno venezolano.
En términos de contenido argumentativo, Trump ha sido más directo y acusatorio contra México que contra Venezuela, e inclusive arguyó después del secuestro del presidente Nicolás Maduro que en la lista estaban México y Colombia por la protección gubernamental –desde su punto de vista– de los cárteles dedicados a producir droga y contrabandearla clandestinamente a territorio americano.
En este contexto queda la insistencia de Trump de que el modelo de Venezuela podría replicarse en México y Colombia.
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Política para dummies: A veces, la política es solo coartada.
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