- El problema tiene doble consecuencia: obliga a destinar millones de pesos a reparar infraestructura que ya había sido instalada; y cada robo de cable o daño al alumbrado deja espacios públicos en condiciones de menor visibilidad durante la noche
Rafael Pascual
La infraestructura pública de Cancún enfrenta una sangría que no se detiene: el robo de cableado y el vandalismo han provocado daños estimados entre 8 y 10 millones de pesos en lo que va del año, con afectaciones directas al alumbrado, cámaras de vigilancia y otros elementos instalados en puntos estratégicos de la ciudad.
Uno de los golpes más recientes ocurrió en Tajamar, donde la reparación del sistema eléctrico tuvo un costo cercano a un millón de pesos, luego de que el robo de cable dejara parte de la zona sin servicio y obligara a reponer la infraestructura.

Ricardo Archundia, presidente operativo del Instituto de Infraestructura Turística de Quintana Roo (Infratur), explicó que el robo de cable se ha convertido en uno de los principales problemas. Los responsables extraen el material del alumbrado público, queman el recubrimiento para obtener el cobre y posteriormente lo comercializan, mientras el costo de reparar los daños termina multiplicándose para las autoridades.
“El daño de verdad es muy grave”, señaló al referirse al impacto que generan estas acciones sobre la infraestructura pública.

El vandalismo también alcanza otros puntos de la ciudad y la zona hotelera. Archundia mencionó daños a cámaras de vigilancia, así como la quema de esculturas instaladas a lo largo del bulevar Kukulcán.
En el caso de Tajamar, recordó que el polígono quedó bajo responsabilidad de Infratur tras la entrega final de Fonatur, que dejó de operar en Quintana Roo. El organismo se encarga actualmente del mantenimiento de las áreas públicas de la zona, entre ellas vialidades, banquetas, guarniciones, alumbrado y transformadores.
Los predios, aclaró, son de propiedad privada.
De acuerdo con información derivada de investigaciones del C5, algunos de los daños registrados en la zona hotelera han sido relacionados con personas en situación de calle que ingresan ocasionalmente al bulevar y ocasionan desperfectos.
Archundia indicó que ya se han realizado algunas detenciones y que también existen personas identificadas por daños cometidos en predios abandonados.
El problema tiene una doble consecuencia: por un lado, obliga a destinar millones de pesos a reparar infraestructura que ya había sido instalada; por otro, cada robo de cable o daño al alumbrado deja espacios públicos en condiciones de menor visibilidad durante la noche.
