- Tras la intervención de la Dirección de Ecología, el predio fue clausurado por presuntas irregularidades y falta de permisos, quedando bajo investigación para determinar responsabilidades y definir el futuro del terreno
Rafael Pascual
La oportuna denuncia de vecinos de la Región 93 derivó este jueves en la clausura de un predio donde presuntamente se realizaba la tala de un área verde para habilitar un encierro de camiones de carga, en una zona plenamente habitacional de Cancún.
Desde las primeras horas del día, habitantes del lugar alertaron sobre la remoción de árboles y el ingreso constante de vehículos pesados a un terreno que, aseguran, históricamente había sido destinado como área verde. Ante la presión vecinal, al mediodía acudió al sitio el director de Ecología municipal, Fernando Haro, quien ordenó la clausura del predio mientras se realiza una investigación a fondo.
Una de las vecinas explicó que solicitaron formalmente la intervención de las autoridades de Ecología y Desarrollo Urbano para verificar la legalidad de la obra. “Pedimos la revisión por la tala indiscriminada del área verde, el posible cambio irregular de uso de suelo y una inspección topográfica para confirmar límites y permisos”, señaló.
Durante la mañana, un grupo de vecinos se manifestó para exigir explicaciones, ya que en pocos días el tránsito de camiones de carga provocó severos daños a la vialidad, generando baches en una calle que no está diseñada para soportar ese tipo de unidades.
De acuerdo con los colonos, la situación generó confrontaciones con quien se ostenta como propietaria del terreno y con una persona que presuntamente se encuentra en proceso de compra del predio, sin que se presentaran documentos que acreditaran permisos o autorizaciones oficiales.
Los habitantes recordaron que cuando adquirieron sus viviendas, hace aproximadamente 40 años, se les informó que ese espacio sería un parque denominado “Filipinas”. Aseguran que el terreno albergaba una importante diversidad de flora y fauna, incluyendo aves, ardillas, zarigüeyas y árboles frutales, los cuales fueron derribados repentinamente a partir del pasado 22 de diciembre.
“Este tipo de negocios deben instalarse en zonas comerciales o industriales, no en áreas habitacionales donde viven cientos de familias, hay escuelas, niños y adultos mayores. Además, hemos sufrido plagas de roedores, moscas y cucarachas”, denunciaron los vecinos.
Tras la intervención de la Dirección de Ecología, el predio fue clausurado por presuntas irregularidades y falta de permisos, quedando bajo investigación para determinar responsabilidades y definir el futuro del terreno.



