- Mientras miles de albañiles sostienen el crecimiento de Cancún con su trabajo diario, la ciudad continúa sin un espacio digno para reconocer su labor
Rafael Pascual
Este 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, albañiles de Cancún conmemoran su fecha entre celebraciones anticipadas y actos simbólicos.
Debido a que este año la festividad cayó en domingo, la mayoría de los trabajadores adelantó los festejos al sábado, aprovechando el día de pago para reunirse tras la jornada laboral, convivir y mantener viva la tradición.

Este domingo, la conmemoración se limitó principalmente a actividades simbólicas. En distintas parroquias se realizó la mención del Día de la Santa Cruz durante las misas, mientras que autoridades municipales y representantes del Sindicato Único de Trabajadores del Ayuntamiento de Benito Juárez (SUTSABJYOD) llevaron a cabo una ofrenda floral en la glorieta del Albañil, ubicada en la avenida José López Portillo.
En el monumento fueron colocadas dos cruces adornadas con listones de colores, como parte de la tradición que caracteriza esta fecha en las obras y espacios relacionados con el gremio.
Pese a la relevancia de esta celebración, persisten los contrastes. Mientras miles de albañiles sostienen el crecimiento de Cancún con su trabajo diario, la ciudad continúa sin un espacio digno para reconocer su labor. La estructura ubicada en la intersección de las avenidas José López Portillo y Kabah —sin mantenimiento ni identidad— refleja el rezago en el reconocimiento hacia uno de los sectores fundamentales para el desarrollo del destino.
Así, en una ciudad levantada a base de concreto, quienes la construyen siguen celebrando su día entre la tradición y la falta de un lugar que esté a su altura.
