- En realidad sólo quedó encerrado porque el cansancio lo venció y terminó profundamente dormido
Rafael Pascual
Lo que parecía un caso de privación ilegal de la libertad terminó convirtiéndose en una escena tan inusual como vergonzosa para un taxista de Cancún, quien movilizó a policías y bomberos tras asegurar que estaba “secuestrado” dentro de un motel del fraccionamiento Haciendas Real del Caribe.

La tarde de este sábado, patrullas de la Policía Municipal arribaron al Motel Kuiki, luego de recibir una llamada de emergencia al 911 en la que un hombre, visiblemente alterado, afirmaba estar retenido contra su voluntad en una habitación del establecimiento.
La versión encendió las alertas entre las corporaciones de seguridad. Sin embargo, conforme avanzaron las diligencias, la historia tomó un giro inesperado.
De acuerdo con los reportes preliminares, el ruletero había ingresado horas antes al motel acompañado de una mujer para pasar un momento de intimidad. Todo transcurría con normalidad hasta que, en pleno encuentro, el cansancio lo venció y terminó profundamente dormido.

Mientras el taxista descansaba, la mujer decidió retirarse del lugar. Antes de irse, cerró la habitación número 22, aparentemente sin imaginar que el hombre seguía dormido en el interior.
Minutos después, el trabajador del volante despertó confundido y comenzó a intentar salir del cuarto, pero al notar que la puerta no abría, el pánico comenzó a apoderarse de él. Sus gritos no fueron escuchados y creyendo que estaba atrapado, tomó su celular para pedir ayuda a las autoridades.
Los policías llegaron al motel y tras entrevistarse con los encargados, acudieron hasta la habitación señalada. Fue entonces cuando el supuesto “secuestrado” reconoció, detrás de la puerta, que en realidad no había delincuentes ni captores, sino únicamente una desafortunada combinación de sueño profundo y mala suerte.
Ante la imposibilidad de abrir la puerta desde el interior, los oficiales solicitaron el apoyo del Cuerpo de Bomberos, cuyos elementos finalmente lograron liberar al avergonzado taxista.
Luego del peculiar incidente, el hombre abandonó el motel escoltado por las autoridades, mientras la historia arrancaba sonrisas entre curiosos y elementos de seguridad que participaron en el operativo.
