Puerto de Tuxpan y el combate a las mafias y delincuencia “autorizada”

por Redaccion
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Columna: Alma Grande.      Ángel Álvaro Peña.     www.24-horas.mx

• Rosa Icela Rodríguez, nueva titular de Puertos y Marina Mercante

• Se fue Ahued y Espriú… pero no han caído los peces gordos

• No más “chivos expiatorios” y simulación en combate a corruptos

A principios de enero se supo que la Marina investigaba una denuncia por huachicol en el puerto tuxpeño, pero lo que descubrieron fue descrito por el propio Andrés Manuel López Obrador como un “monstruo de 100 cabezas”, ese monstruo sigue vivo y sus coletazos ya tumbaron al director general de Aduanas, Ricardo Ahued, y al titular de la SCT, Javier Jiménez Espriú.

En Tuxpan no había huachicol, sino contrabando a nivel internacional que involucraba a poderosas mafias, incluyendo las asiáticas. De pronto, todos pasaron a ser sospechosos y no estaban equivocados, porque en la Aduana Tuxpan casi todos participaban en el negocio del contrabando y el tráfico de sustancias ilícitas.

Tuxpan dejó de ser un puerto de bajo perfil y pasó a ser el centro de la atención del Gobierno de AMLO. En cuestión de semanas se armó un grupo multidisciplinario integrado por la Marina, Servicio de Administración Tributaria y Unidad de Inteligencia Financiera para rastrear y ubicar a todos los implicados.

Para el 23 de enero, la Unidad de Inteligencia Financiera ya tenía documentada la participación de los jefes de la Aduana Tuxpan y la Aduana de Puerto Progreso, Yucatán, en hechos ilícitos. La investigación se extendió a Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Altamira y otros más. En todos se halló corrupción.

El 23 de marzo, el almirante José Rafael Ojeda Durán, titular de la Secretaría de Marina, reveló nuevos datos del contrabando y la evasión de impuestos que se presentaba en Tuxpan con la importación de combustibles por barco. Más funcionarios de puertos fueron destituidos, pero no todo terminó ahí.

En abril, Ricardo Ahued renunció como director de Aduanas y fue entonces cuando el Presidente aceptó que el funcionario no pudo contra la corrupción. Ahí pronunció su frase de que, en aduanas, se oculta un monstruo de 100 cabezas.

En el caso de Tuxpan se simuló que se aplicó la ley denunciando penalmente a mandos bajos de Puertos y Aduana, y se echó mano de dos chivos expiatorios de alto nivel para que quedara la idea de que se actuó, pero la verdad es que solo fueron cambiados de adscripción y colocados en otras áreas de la misma dependencia.

Sospechosamente no se procedió penalmente contra ningún alto funcionario de aduanas y de la coordinación de Puertos. Esto nos lleva a pensar que la mafia de cuello blanco y la delincuencia “autorizada” sigue siendo intocable.

El Presidente decidió que sería la Marina la institución que entraría al rescate de los puertos y fue precisamente Tuxpan el primero en militarizarse.

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