Tanto el club como el futbolista quieren firmar la renovación, pero se ven impedidos por el organismo que rige la primera división del fútbol español

infobae.com          Foto: Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images)

Este jueves el Barcelona emitió un comunicado para informarle al mundo que Lionel Messi no seguirá siendo parte del club. Si bien tanto la dirigencia de Joan Laporta como el propio futbolista quieren continuar ligados, ambas partes parecen estar impedidas de hacerlo por la propia Liga de España, según señaló la institución catalana en el escrito que difundió a través de su página web.

Pero, ¿Cuál es el gran dilema por el cual no se habilita el acuerdo?

Para entender el conflicto entre las tres partes es necesario hablar sobre el tope salarial. El mismo fue establecido en 2013 por Javier Tebas, presidente de La Liga en ese momento y en la actualidad. El dirigente creó esa medida para ayudar al saneamiento de varios equipos que no podían abonar sus deudas pendientes y pedían ayuda al organismo.

Para que haya un acuerdo total, se evitó establecer cifras y se le permitió a cada club presentar sus propios balances y deducir en base a ellos cuál era le gasto que podían destinar al pago de salarios. En ellos se incluyen los sueldos de jugadores, cuerpo técnico y preparadores físicos, gastos en filiales, cantera y otras secciones deportivas, según establece el artículo 34.1. Además, se tienen en cuenta premios, gastos en seguridad social y otro tipo de remuneraciones.

De esta manera, antes del inicio de cada temporada los clubes presentan las cifras de ingresos y de gastos estructurales; la diferencia de esa resta es justamente el límite salarial.

El sistema parecía ser un éxito para equilibrar finanzas, hasta que en 2018 se decidió sumar a los “gastos estructurales” las pérdidas del ejercicio anterior, en caso de que existiesen. El objetivo era acelerar el orden de las cuentas en apenas una campaña. Lo que no se tuvo en consideración es que en 2020 la pandemia del coronavirus azotaría al mundo y generaría un agujero negro en las arcas de los equipos.

En el caso del Barcelona hubo una mala gestión por parte de Josep María Bartomeu, quien dimitió en 2020. El ex presidente dejó una situación financiera alarmante, agravada por la pandemia. En el balance de enero, la institución catalana publicó una memoria económica correspondiente a la temporada 2019/20 que arrojó una deuda de 196,7 millones de euros (USD 238,8 millones) solamente en traspasos de jugadores. A su vez, aumentó en un 55,5% la deuda neta en una sola campaña, y la elevó a los 488 millones de euros (USD 592,4 millones). También incrementó en un 31% la deuda a corto plazo, que pasó a 731 millones de euros (USD 887,4millones).

Esto impactó directamente en el límite salarial de la institución blaugrana, que según informan los principales portales españoles en 2018/19 era de 633 millones de euros (USD 749 millones) y ahora estaba reducido a 348 millones de euros (USD 411 millones). Es decir que el tope no se redujo por el aumento de los sueldos o por la caída de los ingresos, sino por la enorme deuda que se sumó al ejercicio que fue presentado ante La Liga.

Ante esta situación, el Barcelona necesita con urgencia aumentar exponencialmente sus ingresos para elevar el tope. Para eso existe una manera tradicional que funciona en todo el mundo: vender jugadores. El gran problema es que en la actualidad el mercado aún se está recuperando de la crisis causada por la pandemia del coronavirus y ya no no hay tantos interesados en comprar futbolistas por cifras como las que se manejaban hasta 2019.

Otra opción es apuntar a otra alternativa menos tentadora para los socios: seguir el camino del Atlético de Madrid, el Valencia o el RCD Espanyol, que le han abierto las puertas a inversores externos que le quitan poder al socio, pero que le brindan un abrigo financiero clave en estos momentos. Sin embargo, esta carta no se baraja de ninguna manera.

En este contexto, es comprensible el entusiasmo manifestado el miércoles cuando La Liga confirmó un principio de acuerdo con el fondo internacional CVC para inyectar 2.700 millones de euros (USD 3.200 millones) en la competición que sería destinado para ayudar a los clubes. Sin embargo, este jueves tanto el Barcelona como el Real Madrid rechazaron esa inversión y manifestaron su disconformidad argumentando que se llegó a ese arreglo “usando una estructura engañosa, expropia a los clubes el 10,95 % de sus derechos audiovisuales durante 50 años y en contra de la ley”.

Es así que el conjunto catalán se encuentra atrapado. Quienes creían que un remedio podía ser rescindir el contrato de algunas figuras, este panorama demuestra que eso funcionaría como una solución a largo plazo, pero no lo inmediato, ya que la reducción de la masa salarial no pagará deudas en el momento, sino que aumenta ingresos a futuro.

Por todo esto, este jueves el Barcelona comunicó oficialmente que las tratativas con Messi se han acabado y ha culpado a La Liga por el fracaso de las negociaciones. Ahora, restará escuchar la opinión de Laporta, quien el viernes dará una conferencia de prensa, y aguardar para saber dónde jugará el goleador argentino. El París Saint-Germain (PSG) y el Manchester City parecen ser los destinos más probables.

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