Juez de Yucatán suspende obras del tramo 5 del Tren Maya

por Redaccion
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  • Las obras del controversial trazo del Tren Maya por la selva de Quintana Roo no pueden seguir adelante

Un juez de Yucatán decretó la suspensión provisional de la construcción de las vías entre Playa del Carmen y Tulum por no contar con “permisos ambientales”, dándole la razón a un grupo de buzos que presentaron una demanda de amparo en marzo pasado.

El juez argumentó que, “si bien la sociedad tiene interés en que se construyan vías de comunicación para el servicio público, lo cierto es que también está interesada en que eso se haga conforme a las disposiciones legales que en materia ambiental prevé el derecho mexicano”.

El tramo cinco de la obra estrella del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha generado críticas por estar deforestando la selva y pasando por encima de un terreno kárstico repleto de cuevas, cenotes y ríos subterráneos.

Científicos y ecologistas han alertado que la construcción pone en riesgo el sistema de cuevas y cenotes de la zona, no obstante, el Gobierno designó el proyecto como de “seguridad nacional” para sortear las trabas de autorización ambiental.

El proyecto original del tren iba a ir a un costado de la carretera que conecta Cancún y Tulum, pero el Gobierno decidió cambiar de planes a principios de este año por las dificultades que estaba presentando la obra —que tenía que levantar las vías por encima de la ciudad de Playa del Carmen—, (lo que hubiera convertido en un caos su movilidad), y la oposición de los hoteleros a que la construcción afectaste a la entrada a sus resorts de lujo.

Científicos, arqueólogos, ambientalistas, buzos e inclusive famosos levantaron la voz contra el cambio del trazo del tren. “No les importan ni los árboles, ni la fauna, ni los ríos subterráneos, porque los desconocen”, se quejan los ambientalistas.

El principal argumento que convenció al juez a admitir la demanda y decretar la suspensión temporal es que el tramo 5 del proyecto no cuenta con los permisos ambientales correspondientes. Ese es un requisito indispensable para cualquier obra en el país, pero la deforestación en la selva a la altura de Playa del Carmen, una brecha kilométrica que comenzó a abrirse en marzo pasado, inició sin contar con ese trámite.

El Gobierno se ha escudado en el decreto emitido a finales del año pasado por el que las obras estrella del presidente son “de seguridad nacional” con el fin de acelerar el avance sin las “trabas burocráticas”.

“Estamos en una carrera contrarreloj con una locomotora bestial que va sin un conductor que sepa lo que está haciendo”, afirman los ecologistas.

Sin embargo, aún falta que el magistrado decida sobre la suspensión definitiva de las obras mientras se resuelve el juicio y que se pronuncie sobre el resto de amparos que se han presentado para frenar la obra.

El principal argumento del Gobierno es que el Tren Maya supone un detonador de desarrollo económico que “resolverá el problema de falta de conectividad e infraestructura del transporte en el sureste del país”.

Como respuesta a las críticas por el impacto ambiental que está ocasionando la construcción del tramo que va de Playa del Carmen a Tulum, el presidente dijo que toda la tala que provoque la obra será compensada por un programa de reforestación de 200.000 hectáreas y la creación de tres parques naturales de 18.000 hectáreas.

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