Gabriel Zaid: la ausencia de una presencia fundamental

por Redaccion
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  • La FIL Monterrey celebra 90 años del poeta, ensayista, crítico y polemista

El escritor Gabriel Zaid se ha resguardado en un caparazón impenetrable en donde sólo pasa lo fundamental: una obra sólida, profunda y coherente. Con más sesenta publicaciones, entre libros de poesía, ensayo, textos políticos, crítica, además de artículos para revistas y periódicos, Zaid cumplirá 90 años (24 de enero de 1934), muchos de ellos transitando por el no siempre plácido universo intelectual mexicano.

Para el escritor regiomontano, ingeniero de profesión, la construcción de una obra integral sobrepasa a la imagen del intelectual que a la par busca la fama pública. Estricto en guardar su círculo privado, Zaid se ha convertido en un misterio: casi no hay fotos de él, no aparece en presentaciones –ni en las de sus propios libros– no da entrevistas, ni camina por las pasarelas culturales.  Debate ideas sí, tiene encontronazos políticos, también; pero desde la trinchera del texto y de la página publicada.

Y su esperada ausencia marca el homenaje que la Feria Internacional del Libro de Monterrey organizó en estos días para festejar el cumpleaños de uno de los intelectuales, quizá solo junto a Alfonso Reyes, el Regiomontano Universal, más destacados del norte del país.

En una mesa de diálogo en torno a la obra del escritor, Gabriel Zaid y la ciudad política, el principal acto de la FILM luego de la inauguración el 7 de octubre pasado, se reunieron Enrique Krauze, Armando González Torres, Christopher Domínguez Michael y Fernando García Ramírez. Antes del arranque de la charla se anunció la creación de el Ágora de Gabriel Zaid en el Tecnológico de Monterrey.

El historiador y director de Letras Libres, Enrique Krauze, aseguró que al igual que Alfonso Reyes y Octavio Paz, “Gabriel Zaid es una literatura completa, que admiraba a Paz y que Paz instantáneamente reconoció como un alma única, como un creador único. Y recordó que el premio Nobel decía “que en esencia Zaid es un poeta”.

Krauze se refirió a un aspecto de Zaid que “no ha sido debidamente descubierto: el Zaid sociólogo. Yo nunca lo pensé, a pesar de que tiene un ensayo muy famoso, Hipótesis para sociólogos. Pero me ocurrió que leyendo recientemente a Max Weber, pensé que lo que hizo Zaid era algo muy similar.

“Esto es lo que ha hecho Zaid con nuestras sociedades: la cultura, el poder, los intelectuales, los universitarios, los revolucionarios, los guerrilleros; el poder en México, que analizó en el Progreso improductivo, lo hizo como un ingeniero que analiza a la General Motors. Y además así lo dijo: ‘hagamos a un lado la ideología, los personajes; vayamos a cómo funciona, cómo se conecta el poder, la economía, las prebendas, el dinero’”.

Para Krauze, Zaid, quien escribió en 1979 el ensayo Cómo hacer la reforma política sin hacer nada, es decir contando los votos, “el precursor de la democracia moderna es Zaid. Estamos ante un sociólogo de la vida mexicana y latinoamericana, un sociólogo de la cultura, de la política, del poder. Un sociólogo de la riqueza conceptual e instrumental de Max Weber”, explicó.

El crítico literario Christopher Domínguez Michael, comentó que “a lo largo de las décadas Gabriel Zaid –de quien al principio se dudaba que hubiera una persona atrás de su firma– ha sido una de las presencias más importantes en la vida cultural y política de México. Pero a diferencia de la mayoría de los intelectuales en todo el mundo, él se ha resistido a participar de lo que Vargas Llosa ha llamado la sociedad del espectáculo”.

En cuanto al Zaid ensayista político, Christopher Domínguez apuntó que el suyo era un caso insólito: “quitándose las antiojeras de la ideología que recorrieron todos los años sesenta y cuyas visiones nebulosas sobreviven hasta la fecha. Él se convirtió en alguien que consideraba que la solución práctica para los problemas de México era la democracia; y por eso en 1972, cuando Octavio Paz venía de regreso de la India, cuando había renunciado a la embajada en protesta por la matanza del 2 de octubre, Zaid le recomendó a Paz que no hiciera política partidaria, que era una de las tentaciones de Paz, sino que hiciera aquello que Gómez Morín y Lombardo Toledano no hicieron en los treinta: revistas cultuales que educaran y que sobrevivieran, así nació Plural, luego Vuelta, y lo que tratamos de hacer en Letras Libres”.

En la segunda mesa, Leer poesía con Gabriel Zaid, en la que participaron Malva Flores y el ensayista Humberto Beck, de forma presencial, así como Aurelio Asiain y Julio Hubard de forma remota, se destacó que el trabajo de Zaid tiene una franqueza difícil de asimilar.

Para la poeta Malva Flores “Zaid ha dedicado su vida a decirnos muchas veces lo que no deseamos escuchar y lo hace de una manera que no tengamos duda sobre su propósito”. Mientras que Beck habló sobre la estética en la obra de Zaid, a la que se refirió como una poesía de la fugacidad: “Zaid es un poeta de la muerte de alguna manera, pero es un poeta de la fugacidad. Es una poesía donde está muy presente el sol, la luz, el día, la claridad”, dijo.

También como parte del homenaje a Gabriel Zaid, la FILM montó la exposición Gabriel Zaid no está aquí, que diseñó Arturo Saucedo, dueño de las piezas que se presentan. Dentro de los objetos que se exhiben está el primer poema que publicó, revistas, textos, poemas, primeras ediciones, y uno de los libros más raros del poeta y ensayista.     El Independiente/Oscar Dávalos

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