Israel no cede y se agotan las opciones

por Redaccion
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  • En cuanto a Hamás, al aceptar el plan de alto al fuego de Egipto y Qatar, lanza su jugada dirigida a exhibir la negativa de Israel para llegar a un acuerdo, en lo interno le incrementa las presiones a Netanyahu para recuperar a los rehenes, y las exigencias para garantizar la seguridad en el país

Las negociaciones sobre un alto al fuego entran a una etapa de incertidumbre, tanto Hamás como Israel se enganchan en el estira y afloja, donde nadie quiere ceder, Hamás insiste en que Israel se comprometa en un alto al fuego permanente, esto como parte de cualquier acuerdo y un intercambio de rehenes, pero el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu no quita el dedo de impulsar la invasión de Rafah y solo acepta una pausa temporal del conflicto que ya cumplió 7 meses.

Para los aliados de extrema derecha de Netanyahu, el acuerdo propuesto por Qatar y Egipto equivale a regalar la victoria a Hamás; para otros, el premier israelí está cada vez más aislado y sin opciones.

Lo único cierto en esta difícil etapa del conflicto es la evacuación de Rafah que pidió el ejército israelí este lunes, lo que indica que la invasión de esta ciudad va sobre paso firme y es con la intención de terminar con el último bastión de Hamás en Gaza.

Para Netanyahu, la jugada no es nada fácil pues significa afianzar el aislacionismo de Israel a nivel internacional ya que la decisión de avanzar sobre Rafah va en contra de los deseos de los aliados de Occidente, entre ellos Estados Unidos quien no ha dejado de hacer llamados a la moderación pues las operaciones militares en esa zona arrojarían un daño considerable a la población civil y los refugiados que llegaron allí expulsados de Gaza.

Para los analistas, Netanyahu sigue pensando en cómo salvar su gobierno, el ceder a las negociaciones sobre el alto al fuego implica dar la espalda a el ala dura de su gabinete que lo presiona para terminar con Hamás a toda costa, estos partidarios de la guerra amenazan con renunciar a sus puestos si el premier israelí cede en las negociaciones.

De concretarse esta renuncia, Netanyahu pierde apoyo a nivel interno y abre la puerta para realizar nuevas elecciones a corto plazo, algo que no desea. De ahí la promesa de lograr la victoria total sobre Hamás y garantizar la seguridad de Israel.

En cuanto a Hamás, al aceptar el plan de alto al fuego de Egipto y Qatar, lanza su jugada dirigida a exhibir la negativa de Israel para llegar a un acuerdo, en lo interno le incrementa las presiones a Netanyahu para recuperar a los rehenes, y las exigencias para garantizar la seguridad en el país, ambos temas preocupan seriamente a los ciudadanos israelíes; en lo externo, demuestra la dureza del gobierno israelí al no ceder un poco para lograr un acuerdo, y que nunca aceptará los llamados a la moderación de occidente.

Con los ataques a la ciudad de Rafah, Israel confirma que no terminará con la guerra, y lo que opine occidente le tiene sin cuidado, aunque dañe con su actitud a su principal aliado, Estados Unidos.

Hamás coloca a Israel como el “malo” de esta historia, y por lo que se ve, Netanyahu cada vez está más solo.

Y para despejar dudas sobre la capacidad militar de Hamás, el grupo terrorista lanzó un ataque este domingo a un punto de Rafah, entre Egipto y Gaza para demostrar que todavía puede hacer mucho daño.

Si las negociaciones siguen en pie, eso se sabrá en el curso de estos días, lo único que queda es determinar dónde se encuentran los desacuerdos y de ahí pues cada quien puede realizar su propia lectura, según el NYTimes hasta ahora los puntos espinosos para llegar a una tregua son:

1) Hamás quiere un alto al fuego permanente, pero Israel quiere una tregua temporal para dar espacio a un intercambio de rehenes y después continuar con el conflicto. Hamás insiste en liberar rehenes a cambio de finalizar la guerra.

2) Hamás quiere el retiro de todas las fuerzas israelíes, pero Israel insiste en que deben permanecer para garantizar la seguridad en Gaza. El gobierno de Netanyahu insiste en la seguridad de Israel, que no vuelva a ocurrir un ataque como el del 7 de octubre, y por esto el ejército israelí debe operar con libertad en Gaza.

3) Los juegos de “equilibrio” de Netanyahu complican su capacidad para lograr un acuerdo. Por un lado, el premier israelí jura que hará regresar a los rehenes a casa, por otro, sus aliados de extrema derecha se oponen al acuerdo propuesto por Qatar y Egipto.

Dos de sus aliados, los ministros de finanzas y el de Seguridad Nacional afirman que aceptar este acuerdo implica regalar la victoria a Hamás, ambos funcionarios piden que inicie la invasión a Rafah ya, de inmediato.

La coalición de Netanyahu tiene 64 escaños de 120 en el parlamento de Israel, si hay renuncias (que ya hay varios que han amenazado con esto) el premier israelí pierde su cargo y se abre la puerta para nuevas elecciones. Y esto no está en los planes del premier.

Así que, con este breve panorama, haga sus propios balances y calcule qué pasará en esta convulsiva zona de Medio Oriente, varios analistas afirman que Netanyahu se quedó sin opciones ¿será cierto?

El Independiente/Martha Aguilar

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