- El problema se agudiza durante quincenas e inicios de mes, cuando aumenta el número de operaciones. Para quienes no utilizan banca electrónica, un trámite puede convertirse en una espera de hasta dos horas
Rafael Pascual
Mientras Cancún proyecta convertirse en sede de uno de los distritos financieros más avanzados del país, la infraestructura bancaria de la ciudad enfrenta una realidad distinta: menos sucursales, reducción de personal y largas filas para realizar trámites que no siempre pueden resolverse por vía electrónica.

Un recorrido por distintas instituciones financieras muestra que algunos bancos han reducido su presencia en zonas de la ciudad, concentrando la atención en puntos estratégicos como las avenidas Tulum y Bonampak, la Zona Hotelera y algunas plazas comerciales. El caso de HSBC es uno de los más visibles, con cierres recientes en avenida La Luna y Andrés Quintana Roo.
En las sucursales que permanecen abiertas, la atención suele limitarse a dos o tres ventanillas y en determinados horarios, incluso menos. La falta de personal provoca esperas que pueden superar una hora, particularmente para usuarios que acuden a recibir pagos o realizar trámites vinculados con instituciones como el IMSS, escuelas y otras dependencias.

El problema se agudiza durante quincenas e inicios de mes, cuando aumenta el número de operaciones. Para quienes no utilizan banca electrónica, un trámite puede convertirse en una espera de hasta dos horas.
Los adultos mayores se encuentran entre los usuarios más afectados, al enfrentar mayores dificultades para realizar operaciones digitales. A ello se suma que diversos servicios y depósitos de menor monto son canalizados hacia los cajeros automáticos, reduciendo aún más la atención personalizada.
En Cancún operan alrededor de 15 instituciones de banca múltiple y financieras, con unas 60 sucursales concentradas principalmente en las zonas de mayor actividad económica. Incluso algunos establecimientos instalados en regiones alejadas han cerrado, como ocurrió con una sucursal de Banamex en la Región 101 y otra de HSBC en La Luna.
Trabajadores consultados atribuyen algunos de estos movimientos a recortes presupuestales y a las condiciones de inseguridad que enfrenta la ciudad, aunque las instituciones no han establecido públicamente una relación directa entre ambos factores.
En contraste, el número de cajeros automáticos supera los 700, ubicados principalmente en plazas comerciales y espacios considerados de mayor seguridad. Sin embargo, usuarios señalan que es frecuente encontrar uno o más equipos fuera de servicio o sin efectivo, lo que termina trasladando las largas filas de las ventanillas a los cajeros.
Así, mientras Cancún apuesta por atraer nuevas empresas y diversificar su economía mediante un futuro distrito financiero, su banca cotidiana enfrenta una paradoja: más tecnología y cajeros, pero menos atención humana y una infraestructura que no parece crecer al ritmo de una ciudad que ya supera el millón de habitantes.
