- El riesgo, advierten, es que una parte de estos establecimientos termine en la informalidad o cierre definitivamente si no se establece un mecanismo de apoyo
Rafael Pascual
Entre una temporada turística que no termina de levantar y una carga de impuestos, derechos y trámites que no da tregua, empresarios de Cancún comenzaron a tocar la puerta de las autoridades en busca de incentivos fiscales, flexibilidad y, sobre todo, tiempo para poder sostener sus negocios mientras mejora el flujo de visitantes.
La petición ya cruza prácticamente todos los sectores productivos: desde restaurantes y hoteles hasta micro y pequeñas empresas que enfrentan dificultades para cubrir nóminas, gastos de operación y obligaciones fiscales.

En el sector gastronómico, la presidenta de la Canirac, Perla Flores Navarro, confirmó que mantienen mesas de diálogo con autoridades estatales y municipales para construir esquemas de estímulos fiscales y facilidades en materia de regulación.
“Buscamos que para el siguiente año el paquete económico de ingresos no contemple aumentos tan altos como cada año se hace, porque definitivamente no estaríamos listos para aguantarlos”, advirtió.
El llamado ocurre mientras el sector anticipa al menos seis cierres de establecimientos gastronómicos durante este mes en Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, que se sumarían a una veintena de negocios que ya no lograron superar la crisis de este año.
Aunque también se han registrado nuevas aperturas, la recuperación todavía no alcanza para compensar los cierres y las dificultades que arrastra la industria.
Desde el Consejo Coordinador Empresarial del Caribe, su presidente, Alejandro Arvizu, señaló que el sector solicitará a los gobiernos mayor flexibilidad durante los procesos de fiscalización y trámites, particularmente para permitir que las empresas tengan margen para cumplir con sus obligaciones.
“Que nos tengan un poco de paciencia para resolverlo”, planteó.
Respecto al próximo paquete fiscal y la posibilidad de nuevos impuestos, indicó que el sector mantiene comunicación con el Colegio de Contadores y autoridades fiscales para buscar alternativas que eviten una mayor presión sobre las empresas.
“No es el momento para implementar este impuesto”, sostuvo.
En materia turística, el sector hotelero también ha planteado reforzar la promoción como una vía para recuperar los flujos de visitantes. Entre sus propuestas está destinar al menos la mitad de la recaudación del impuesto al hospedaje a promoción turística, además de canalizar recursos directos del derecho de saneamiento.
La presión es todavía mayor para las micro y pequeñas empresas. Tienditas, estéticas, talleres mecánicos y otros negocios enfrentan un trimestre complicado ante el incremento de sus costos de operación y el pago de licencias, derechos e impuestos.
El riesgo, advierten empresarios, es que una parte de estos establecimientos termine en la informalidad o cierre definitivamente si no se establece un mecanismo de apoyo.
