- La propuesta de construir un nuevo astillero es vista no como una opción, sino como una necesidad urgente para evitar que la falta de capacidad técnica frene el dinamismo de una industria que es pilar económico de Quintana Roo
Rafael Pascual
La industria náutica del Caribe Mexicano atraviesa un momento de creciente preocupación. La insuficiencia de infraestructura para el mantenimiento y reparación de embarcaciones no solo representa una molestia operativa, sino un riesgo real para la continuidad de actividades turísticas en Quintana Roo.

Francisco Fernández, presidente de Asociados Náuticos de Quintana Roo, alertó que actualmente existe un solo astillero autorizado en Isla Mujeres, el que opera al límite de su capacidad. La saturación obliga a programar servicios con hasta seis meses de anticipación, una espera insostenible para embarcaciones que requieren mantenimiento periódico para cumplir con normas de seguridad marítima y evitar daños mayores.
En el estado operan aproximadamente 18 mil embarcaciones —15 mil particulares y 3 mil turísticas— que dependen de revisiones constantes, aplicación de pintura antivegetativa y trabajos técnicos especializados. Los retrasos ya están provocando paros temporales, cancelaciones y pérdidas económicas, afectando tanto a prestadores de servicios como a la cadena turística.
El sector advierte que de no ampliarse la infraestructura, la situación podría agravarse conforme continúe el crecimiento turístico en destinos como Cancún y la zona norte del estado, donde la disponibilidad de terrenos costeros es cada vez más limitada por el desarrollo inmobiliario.
La propuesta de construir un nuevo astillero es vista no como una opción, sino como una necesidad urgente para evitar que la falta de capacidad técnica frene el dinamismo de una industria que es pilar económico de Quintana Roo. Sin soluciones de corto y mediano plazo, el sector náutico teme que el cuello de botella actual termine por afectar la competitividad del destino en el mercado turístico internacional.




