- La Asociación de Náuticos de Quintana Roo propuso establecer un registro obligatorio de las embarcaciones que ingresen a los canales de navegación del sistema lagunar como zonas de resguardo durante la temporada de huracanes, se busca que los canales de resguardo no terminen convirtiéndose nuevamente en depósitos de embarcaciones abandonadas
Rafael Pascual
El retiro de más de 50 embarcaciones abandonadas, semihundidas y prácticamente sepultadas por el lodo en la Laguna Nichupté abrió un nuevo reto para las autoridades ambientales: evitar que el problema vuelva a repetirse.
Ante este escenario, la Asociación de Náuticos de Quintana Roo propuso establecer un registro obligatorio de las embarcaciones que ingresen a los canales de navegación del sistema lagunar como zonas de resguardo durante la temporada de huracanes.

La intención es que cada embarcación quede vinculada con su propietario, quien tendría la responsabilidad de retirarla en caso de resultar afectada durante una emergencia, explicó el sector náutico.
La medida sería impulsada en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y el Parque Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc.
“La intención es que de ahora en adelante tengamos un registro de todas las embarcaciones que se vayan a resguardo para que, en el momento que pasara algo, sea el mismo propietario quien saque sus embarcaciones del agua. Apoyaremos a Conanp”, señaló la Asociación de Náuticos.
El planteamiento surge mientras continúa el operativo para retirar las unidades que durante años han permanecido dentro de la laguna, algunas de ellas por más de cuatro décadas, sin que actualmente se tenga plenamente identificado a sus propietarios.
Además del riesgo ambiental que representan, estas embarcaciones han obligado a movilizar equipo especializado y recursos económicos para su retiro, por lo que el sector considera necesario establecer mecanismos preventivos una vez que concluya la actual limpieza del cuerpo lagunar.
La propuesta busca que los canales de resguardo no terminen convirtiéndose nuevamente en depósitos de embarcaciones abandonadas y que, ante cualquier contingencia meteorológica, exista un responsable identificado para hacerse cargo de su retiro y evitar nuevas afectaciones al ecosistema de la Laguna Nichupté.
