- Un manual presentado durante la XIX Semana de la Cultura Ambiental dicta medidas para prevenir riesgos y evitar alteraciones en el comportamiento de esta especie
Rafael Pascual
La Universidad del Caribe estableció nuevas reglas para la convivencia entre su comunidad y los cocodrilos que habitan en las áreas de manglar y cuerpos de agua del campus, con medidas dirigidas a prevenir riesgos y evitar alteraciones en el comportamiento de esta especie.

El Manual de Convivencia de Cocodrilos de la Universidad del Caribe fue presentado durante la XIX Semana de la Cultura Ambiental. El documento establece qué hacer ante un avistamiento, cómo mantener una distancia segura y qué acciones deben evitarse para no provocar a los animales.
Gonzalo Merediz Alonso, representante de Amigos de Sian Ka’an, explicó que la reubicación de los cocodrilos no es una opción viable debido a restricciones legales, riesgos sanitarios y al comportamiento territorial de la especie, que puede llevarla a regresar a los sitios donde habita.

“Tener cocodrilos no es un problema, sino un reto operativo que requiere manejo y respeto al ecosistema”, señaló.
El manual establece como principal regla no alimentar a los cocodrilos ni a otros animales silvestres, ya que esto puede hacer que relacionen a las personas con comida y aumente el riesgo de acercamientos.
También se pide mantener distancia, no perseguirlos ni acorralarlos para tomar fotografías o videos, no arrojarles objetos y no molestarlos cuando estén descansando o dentro del agua. Los avistamientos deberán reportarse mediante los canales institucionales, sin intentar capturar o manipular a los ejemplares.
El documento surge de un monitoreo que realizó 409 registros, con 69 avistamientos confirmados. El Deck concentró 45, equivalente al 65.2%; seguido del edificio B, con 12, y la Caseta 2, con seis.
Una encuesta aplicada a 299 integrantes de la universidad mostró que 88.6% ha visto cocodrilos en el campus, mientras que 16.8% los considera parte de la identidad universitaria.
