- Con esta iniciativa, las instituciones participantes buscan establecer una relación más equitativa entre la academia y los pueblos originarios, en la que sus conocimientos, lenguas, decisiones y formas de organización sean respetados y reconocidos como parte fundamental de la producción científica
Rafael Pascual
Dejar de investigar a las comunidades indígenas como simples fuentes de información y reconocerlas como participantes con voz y derechos en la generación del conocimiento es el cambio que plantean los nuevos Lineamientos Éticos en la Investigación de y para los Pueblos Originarios, presentados durante el X Congreso de Ciencias Sociales del Sureste Mexicano.

El documento fue presentado de manera remota por Aurelio Sánchez Suárez, coordinador de la Red de Estudios Interculturales Región Sur-Sureste de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), bajo la coordinación de María del Pilar Jiménez Márquez, académica de la Universidad del Caribe, institución que organizó el encuentro a través de su Departamento de Desarrollo Humano.
La propuesta busca transformar las prácticas de investigación que históricamente han propiciado la exclusión y el aprovechamiento del conocimiento indígena sin una participación equitativa de sus comunidades. Para ello, establece cuatro ejes: acuerdos comunitarios permanentes, respeto a los derechos lingüísticos, reciprocidad y horizontalidad, así como protección de datos sensibles.
Entre sus principales disposiciones destaca que los proyectos deberán contar con el aval explícito de las autoridades o asambleas comunitarias, mediante procesos de consentimiento informado que se mantengan durante la investigación. También se plantea realizar los trabajos preferentemente en la lengua materna de los participantes o de forma bilingüe, además de capacitar a los investigadores en usos y costumbres.
Otro aspecto central es que las comunidades reciban una retribución por su participación y que sus colaboradores sean reconocidos formalmente, incluso mediante esquemas de coautoría en publicaciones y reportes. Asimismo, se prohíbe manipular, distorsionar o divulgar información cultural sin el consentimiento correspondiente, con el propósito de evitar la estigmatización y la discriminación.
Los lineamientos son resultado de un proceso de construcción colectiva con pueblos originarios de Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, en el que participaron académicos de diversas instituciones de educación superior, bajo la coordinación general de la Universidad Autónoma de Yucatán y la Universidad del Caribe.
Con esta iniciativa, las instituciones participantes buscan establecer una relación más equitativa entre la academia y los pueblos originarios, en la que sus conocimientos, lenguas, decisiones y formas de organización sean respetados y reconocidos como parte fundamental de la producción científica.
