Giorgia Del Grosso, acusó a la Fiscalía General del Estado de ineficiente y falta de capacidad operativa por no haber podido detener al padre de su hijo, Carlos Atanasio Jonguitud García, quien sigue prófugo, con orden de aprehensión, Ficha Roja de INTERPOL y una recompensa de 150 mil pesos.
Recordó que este sujeto enfrenta acusaciones por el delito de abuso sexual cometido contra su propio hijo cuando tenía tres años de edad.

La denunciante dijo que en abril fue confirmada oficialmente su presencia física en una Notaría de Quintana Roo. La Fiscalía tuvo conocimiento y aun así, no fue detenido el presunto abusador.
Acotó que mientras tanto, los oficios siguen circulando de escritorio en escritorio, sin resultados y sin que nadie le dé una respuesta concreta.
Esta historia comenzó cuando un niño de apenas tres años comenzó a presentar señales que llevaron a su madre a buscar ayuda y denunciar un posible abuso sexual cometido por su propio padre.
El caso fue atendido por distintas instituciones. El menor fue entrevistado por especialistas y autoridades, se realizaron evaluaciones psicológicas y se integraron diversos elementos a la investigación. Entre los que se encuentran informes de profesionales, documentación institucional y testimonios relacionados con los cambios que presentó el niño.
La investigación avanzó hasta llegar a los tribunales y el 21 de noviembre de 2025 un Juez de Control vinculó a proceso a Carlos Atanasio Jonguitud García por el delito de abuso sexual cometido contra su hijo y le impuso prisión preventiva justificada. Pero el imputado no ingresó a prisión; se dio a la fuga.
A partir de ese momento dejó de ser simplemente una persona sujeta a un proceso penal para convertirse en un prófugo de la justicia. Se giró una orden de aprehensión y posteriormente se activaron mecanismos de búsqueda internacional. Actualmente cuenta con Ficha Roja de INTERPOL y existe además una recompensa de 150 mil pesos ofrecida por la propia FGJ.
La madre del menor recordó que el caso ya había adquirido notoriedad pública, gracias a la cobertura de diversos medios provocó incluso un pronunciamiento público de la gobernadora Mara Lezama, quien tuvo conocimiento directo de la situación y se comprometió a que las autoridades atendieran el caso.
Parecía que todos los elementos estaban sobre la mesa para su captura; pero en abril de 2026, el hombre que las autoridades estaban buscando apareció físicamente en Quintana Roo. No fue una información anónima ni una publicación en redes sociales. Se presentó personalmente ante una Notaría Pública en el estado para realizar un trámite.
La propia Notaría confirmó oficialmente su presencia, a solicitud de la Fiscalía.
Es decir: un hombre prófugo, con orden de aprehensión, Ficha Roja de INTERPOL y una recompensa vigente, dejó un registro oficial de que estuvo físicamente en el estado, y no fue detenido.
La respuesta de la Fiscalía, hasta ahora, parece reducirse a oficios enviados a distintas áreas.
La madre no pide que se condene a nadie fuera de los tribunales, pide justicia.
