- Representantes empresariales buscarán hacer contacto con autoridades federales y gobiernos locales para plantear incentivos y mecanismos fiscales que permitan amortiguar las pérdidas y los gastos derivados de la contingencia
Rafael Pascual
El sargazo ya no es únicamente un problema ambiental para el Caribe mexicano: su llegada masiva comienza a golpear directamente a uno de los segmentos más rentables del turismo, con al menos 10 mil reservaciones de bodas afectadas en Cancún y otros destinos de la región.

Octavio de la Torre de Stéffano, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR), señaló que la presencia de la macroalga también genera un elevado costo para la industria hotelera, que destina más de 150 millones de dólares al año a labores de limpieza, recolección y disposición.
Representantes empresariales buscarán reunirse con autoridades federales y gobiernos locales para plantear incentivos y mecanismos fiscales que permitan amortiguar las pérdidas y los gastos derivados de la contingencia, sin trasladar toda la carga económica a los negocios.
En Quintana Roo las labores de retiro ya superan las 96 mil toneladas de sargazo, mientras que en el Atlántico se mantiene una cantidad considerablemente mayor de biomasa, lo que anticipa que el fenómeno continuará representando un desafío para los destinos turísticos del Caribe.
De la Torre de Stéffano señaló que además de atender la emergencia, es necesario avanzar hacia un modelo que permita aprovechar la macroalga. Actualmente se identifican 198 iniciativas relacionadas con el uso del sargazo, de 11 las cuales tendrían posibilidades de escalar hacia aplicaciones industriales.
El dirigente empresarial planteó que México puede transformar el problema ambiental en una oportunidad para desarrollar tecnología, generar nuevas cadenas productivas y consolidar una industria dedicada al tratamiento y aprovechamiento del sargazo.
El reto, dijo, no sólo está en retirar la macroalga de las playas, sino en encontrar mecanismos que permitan reducir su impacto sobre el turismo y convertir el volumen que actualmente representa un costo en materia prima para nuevas actividades económicas.
