- Chacmuchuch: Sufre y Calla, aborda la degradación ambiental, la organización comunitaria y la falta de respuestas que, de acuerdo con sus protagonistas, ha permitido que el problema persista
Rafael Pascual
A tres décadas de la instalación del antiguo basurero municipal, la laguna Chacmuchuch enfrenta una crisis ambiental que convive con amenazas contra quienes denuncian la contaminación. Esta realidad es retratada en el documental Chacmuchuch: Sufre y Calla, mientras habitantes de la zona exigen seguridad y acciones para frenar el deterioro del ecosistema.

En una conferencia de prensa, pobladores alertaron que alrededor de 25 familias viven en condiciones de riesgo y bajo amenazas, incluso de “echarles plomo” si continúan denunciando las irregularidades. También reportaron la presencia de personas armadas con machetes y cuchillos, además de al menos 42 basureros clandestinos en los alrededores.
A la inseguridad se suma el escurrimiento de lixiviados del antiguo sitio de disposición de residuos, que, según los denunciantes, llegan directamente a la laguna, un ecosistema de manglares y biodiversidad ubicado al norte de Cancún.
Ante este escenario, solicitaron instalar casetas de vigilancia en los accesos al basurero: uno por Rancho Viejo, cerca del Colegio de Bachilleres, y otro por el Arco Vial, en la zona donde se encuentran vendedores de pescado.

Una denuncia que cumple tres décadas
Dirigido por Bernardo Hautenne, con la participación de la Asociación de Sivicultores en Terrenos Nacionales de Isla Mujeres y Blue Religion, y cinematografía de Cristian Alexis Alvarado, el documental recoge testimonios de tres generaciones de habitantes que han denunciado la contaminación y el abandono de la zona.
Según los testimonios incluidos en la producción, el basurero fue construido en 1995, pese a la oposición de comunidades cercanas, y operó durante aproximadamente diez años. Su cierre no puso fin a las afectaciones que los pobladores atribuyen a los residuos y los lixiviados.
La obra también documenta la lucha de Claudia Canul Ovando, presidenta de la asociación civil, y sus dos hijas, quienes han impulsado acciones ciudadanas para exigir respuestas institucionales y proteger el área natural.
Dividido en cinco capítulos, Chacmuchuch: Sufre y Calla, aborda la degradación ambiental, la organización comunitaria y la falta de respuestas que, de acuerdo con sus protagonistas, ha permitido que el problema persista. El documental da continuidad a Chacmuchuch: Ecocidio Quieto, realizado en 2024.
La segunda entrega se presentó el 9 de octubre en el Teatro 8 de Octubre de Cancún y fue anunciada para su estreno en YouTube el 11 de octubre.
Entre las imágenes y los testimonios, la denuncia central permanece: la contaminación no es un episodio del pasado, sino un problema que sigue afectando al ecosistema y a las familias que viven en sus inmediaciones.
