¿Terror en tiempos de zopilotes?     Los “estrategas” de la politiquería no se miden

por Redaccion
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  • Sospechosos, tantos incidentes peligrosos en el Metro de CDMX ¿Son parte de una guerra sucia contra el oficialismo morenista?

Columna: Análisis a fondo     Francisco Gómez Maza     Diario El Independiente

En tiempos de zopilotes, como se dice en mi datcha – o sea, en tiempos de lucha preelectoral- cuando se juegan los deseos y destinos de personajes que pretenden gobernar a su pueblo, se vale de todo, hasta acusar, y “con pruebas” (son expertos en inventar pruebas irrefutables), al adversario, de asesino, con tal de que los votantes no se fijen en él o en ella, empleando lo que los feministas llaman lenguaje inclusivo, que no tiene nada que ver con la gramática, ciencia asexual.

Recuerdo que, cuando este escribidor era jovencito, hace muchos ayeres., un doctor del pueblo, de mucha prosapia y popularidad entre la población, la inmensa mayoría eran pacientes que él “curaba”, lanzó la idea de que quería ser candidato a la gubernatura del estado. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer, y yo era un escuincle de cuando mucho unos siete años.

Pues, sus adversarios ¿no inventaron una historia truculenta, de que el tal médico había asesinado, colgándola de una viga de su casa, a una jovencita, que era su amante, a la que había encontrado con otro hombre? Y hasta fotos, muy borrosas, por cierto, publicaron en los periódicos del pueblo.

Todo se vale, y no debería ser así, en la lucha electoral. Inventar noticias falsas, deshonrar, levantar falsos testimonios, publicar mentiras, grandes mentiras, entrevistar a mujeres que declaran estar embarazadas por el personaje que atacan para que no llegue al puesto político al que aspira.

¿Podría ser el caso de lo que está sucediendo en el Metro de la Ciudad de México? Pregunto. Me pregunto. Quién sabe si haya alguien que pueda responder con la verdad.

Es muy extraño que, a cada rato ocurra un incidente, peligroso para los usuarios de ese transporte, en una línea o en otra, como el choque en la línea tres, o cortos circuitos que han ocasionado incendios en otras líneas de ese transporte. Ocurren muy extrañamente en momentos en que se juegan candidaturas oficialistas a la presidencia de la república, o a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. Y se vale especular en público, como lo hago en esta ocasión. La desinformación valida la especulación.

Y, para los opositores y “críticos” de la “prensa inmunda”, la culpa de estos “accidentes” obviamente que la tiene la gobernadora Claudia Sheinbaum, porque no se preocupa por el mantenimiento de ese sistema de transporte, pero curiosamente ella es aspirante a la candidatura del partido político gubernamental para jugar por la sucesión presidencial en el 2024. Toda la oposición panista se le echa encima a esa funcionaria pública. Pero este jaleo resulta muy sospechoso. ¿Algo así como terrorismo político electoral? Podría ser. Los “estrategas” de la politiquería no se miden. Sólo lanzan sus flechas incendiarias con la intención de acabar con la fama del adversario. Es la guerra sucia.

Es fin. Esto de la guerra sucia en la política siempre ocurrirá. Y no debe escandalizar, ni mucho menos preocupar a nadie. Pero sí, cuando se trata de actos que podrían afectar a terceros, como ha ocurrido (han ocurrido muertes de pasajeros del Metro), las autoridades gubernamentales están obligadas a investigar a fondo si tales acciones violentas son causadas por, por ejemplo, la falta de mantenimiento de ese medio de transporte, o son producidas por la fantasiosa y diabólica ingeniería de los violentos, de los que no miden las consecuencias de un  hecho como un incendio ocasionado por un corto circuito provocado, con tal de acabar con la fama del adversario político.

Todo es posible en este mundo. Y no se descarta que tantos incidentes, riesgosos para quienes se transportan en el Metro de la Ciudad de México, no sean producto ni de la casualidad, ni de la falta de mantenimiento, sino provocados por mentes calenturientas que sólo buscan desestabilizar a la sociedad.

Esta reflexión no significa que el Metro esté perfectamente cuidado. Hay descuido en su mantenimiento. La línea uno por ejemplo tiene ya medio siglo de inaugurada, y adolece de innumerables fallas, que no se arreglan por irresponsabilidades de la dirección.

Es el caso, por mencionar uno de los más graves, del colapso de una estructura, entre las estaciones Tezonco y Olivos de la Línea 12, que causó el desplome de un convoy, lo que ocasionó la muerte de veintitantos viajeros, y unas 65 personas heridas, muchas de gravedad.

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