Biden, cómplice de la hambruna en Gaza, acusan funcionarios

por Redaccion
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  • Hoy los palestinos comen pasto hervido o alimento para animales

El presidente Joe Biden y su gobierno han sido acusados de ser cómplices en permitir una hambruna en Gaza, al no tomar medidas suficientes ante repetidas advertencias de sus propios expertos y agencias de ayuda.

Entrevistas con funcionarios actuales y anteriores de la Agencia Estadunidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) y del Departamento de Estado, de agencias de ayuda que operan en Gaza, así como documentos internos de la Usaid, revelan que el gobierno estadunidense rechazó o pasó por alto peticiones de usar su influencia para persuadir a su aliado Israel –receptor de miles de millones de dólares en apoyo militar estadunidense– de permitir el ingreso de suficiente ayuda humanitaria en Gaza y evitar que la hambruna se enseñoreara en el territorio.

Los ex funcionarios señalan que Estados Unidos dio también cobertura diplomática a Israel para crear las condiciones de la hambruna, al bloquear esfuerzos internacionales por alcanzar un alto el fuego o aliviar la crisis, lo que volvió casi imposible entregar la ayuda.

“No es sólo cerrar los ojos ante la inanición artificial de toda una población, sino que es complicidad directa”, declaró a The Independent Josh Paul, ex funcionario del Departamento de Estado que renunció en protesta por el apoyo de su país a la guerra.

Israel ha negado con vehemencia que exista una crisis de hambre en Gaza, o que haya restringido la ayuda. Afirma que la lucha con Hamas, el grupo militante que desencadenó la guerra actual al dar muerte a mil 200 personas y capturar a otras 250 en Israel, el 7 de octubre, ha obstaculizado los esfuerzos de ayuda.

Desde el tiempo de los primeros signos de alarma, en diciembre, una intensa presión estadunidense sobre Israel para abrir más cruces por tierra e inundar a Gaza con ayuda pudieron haber impedido que la crisis se asentara, afirman los funcionarios. Pero Biden se negó a condicionar la ayuda militar a Israel.

En cambio, su gobierno buscó novedosas e ineficientes soluciones para el envío de ayuda, como las descargas aéreas y un muelle flotante. Ahora, unas 300 mil personas en el norte de Gaza experimentan una hambruna “avanzada”, de acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos, y toda la población de la franja, de 2.3 millones, experimenta niveles catastróficos de hambre.

El nivel de disenso dentro de la agencia estadunidense responsable de administrar ayuda a civiles en el extranjero y a combatir el hambre global no tiene precedente. Por lo menos 10 memorandos de disenso interno se han enviado desde el principio de la guerra por colaboradores de Usaid, que critican el apoyo de su país a la guerra en Gaza.

En un memorando interno redactado este mes por numerosos empleados de Usaid, los firmantes fustigan a la agencia y al gobierno de Biden por “fallar en sostener los principios humanitarios internacionales y en adherirse a su mandato para salvar vidas”.

El borrador filtrado, visto por The Independent, llama al gobierno a aplicar presión para “poner fin al sitio israelí que está causando la hambruna”. No actuar sobre repetidas advertencias como ésta fue una elección política.

“Estados Unidos ha proporcionado el apoyo tanto militar como diplomático que permitió el surgimiento de la hambruna en Gaza”, declaró a The Independent Jeremy Konyndyk, ex funcionario de alto rango de Usaid que en los gobiernos de Barack Obama y Joe Biden trabajó sobre prevención de una hambruna en Yemen y Sudán del Sur.

La presente investigación es una crónica de las repetidas fallas del gobierno de Biden en actuar con fuerza para responder a meses de advertencias sobre una inminente hambruna. Estas fallas continúan hasta la fecha.

La hambruna se apodera primero de los más jóvenes. Hoy día en Gaza, muchas madres son incapaces de producir leche para alimentar a sus bebés porque no tienen suficiente alimento para sí mismas. Personas desesperadas por conseguir algún sustento recurren a comer alimento para animales y pasto hervido. Muchas familias sobreviven con una comida al día.

Israel niega con vehemencia que exista una crisis de hambre en Gaza o que haya restringido la ayuda. La unidad del ministerio de Defensa encargada de coordinar con los palestinos, conocida como coordinación de actividades gubernamentales en los territorios (Cogat), ha señalado repetidas veces que “no hay límite” a la cantidad de ayuda que entra en Gaza, la cual dice facilitar “activamente”. The Independent solicitó a Cogat comentar estos señalamientos específicos, pero no ha recibido respuesta.

Las bajas por el bombardeo israelí de Gaza pronto llegaron a millares, seguidas poco después por la amenaza de inanición. En diciembre, las dos instituciones internacionales utilizadas por los gobiernos del mundo para determinar cuándo ocurre una hambruna –la Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria y la Red de Advertencias Tempranas de Hambruna – habían llegado a la misma conclusión: la hambruna era inminente y amenazaba a más de un millón de personas.

Konyndyk, que encabezó durante tres años la Oficina de Asistencia en Desastres Extranjeros de Usaid, señaló que esas advertencias debieron haber obligado a la Casa Blanca a actuar con urgencia. Pero Estados Unidos se negó obstinadamente a hacer nada que perturbara el esfuerzo de guerra de Israel.

Lo que siguió fue un patrón de defensa, evasión y abierta negativa de la Casa Blanca.

La Jornada/Richard Hall y Bel Trew The Independent Tel Aviv (Reporte adicional de Andrew Feinberg)

Nota completa en @lajornadaonline https://shorturl.at/fpsH2 © The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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