- El tema será abordado durante el Cuarto Foro de Gestión del Territorio “Conectando naturaleza y personas”, que plantea fortalecer la protección del ecosistema mediante ciencia, participación comunitaria y coordinación entre los distintos sectores que tienen presencia en la zona
Rafael Pascual
Manglares, humedales, cocodrilos y al menos 194 especies de flora y fauna enfrentan las presiones del crecimiento urbano en el norte de Quintana Roo. Ante este escenario, autoridades, científicos, comunidades y organizaciones buscan reforzar la conservación del Sistema Lagunar Chacmochuch-Manatí.

El tema será abordado durante el Cuarto Foro de Gestión del Territorio “Conectando naturaleza y personas”, que plantea fortalecer la protección del ecosistema mediante ciencia, participación comunitaria y coordinación entre los distintos sectores que tienen presencia en la zona.
El Sistema Lagunar Chacmochuch se extiende entre Benito Juárez e Isla Mujeres sobre 1,914.52 hectáreas y desde 1999 cuenta con protección como Área Natural Protegida estatal. A este espacio se suma Laguna Manatí, en Benito Juárez, con otras 202.99 hectáreas protegidas.

Ambos cuerpos de agua forman un complejo de manglares y humedales que funciona como refugio, sitio de alimentación, descanso y reproducción para numerosas especies, además de desempeñar funciones ambientales relevantes para una región sometida a una acelerada expansión urbana.
Pero el deterioro ya deja señales. Entre las principales presiones se encuentran la acumulación de residuos, descargas de aguas negras, afectaciones a los manglares y alteraciones en el flujo natural del agua.
Las labores de saneamiento han permitido retirar parte de estos desechos. Durante 2025 fueron recolectadas nueve toneladas de residuos en Chacmochuch y tres toneladas más en Laguna Manatí, de acuerdo con información del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo.
A estas acciones se suman trabajos de restauración de manglares, recuperación de canales y monitoreo con participación de habitantes y organizaciones comunitarias.
El foro busca precisamente ampliar esa participación y convertir el conocimiento científico en herramientas para tomar decisiones sobre el territorio.
El desafío es mantener con vida y conectados estos humedales mientras Cancún y su zona metropolitana continúan creciendo. La apuesta es que gobierno, academia, comunidades, empresas y sociedad civil actúen antes de que la presión urbana termine por comprometer uno de los principales refugios naturales del norte de Quintana Roo.
