- Francia vivió este sábado su tercera jornada consecutiva de movilizaciones nacionales contra el alto costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos
Según el Ministerio del Interior, alrededor de 320 mil personas salieron a las calles en todo el país, una cifra inferior a las 410 mil del 24 de octubre y las 550 mil del 17 de octubre.

Las organizaciones convocantes —sindicatos, colectivos estudiantiles y chalecos amarillos— elevan la participación a medio millón, con 200 mil solo en París.
La jornada comenzó de forma mayoritariamente pacífica, pero terminó con enfrentamientos en París, Lyon, Marsella, Rennes, Toulouse y Nantes.

La protesta principal en París partió a las 14:00 horas de la Puerta de Bagnolet hacia la Puerta de Charenton, luego de que el Consejo de Estado modificara el recorrido para alejarla de Bastilla y Nación y evitar disturbios en el centro.
En la capital marcharon oficialmente 70 mil personas.El Gobierno de Emmanuel Macron calificó la jornada como de alto riesgo y desplegó 70 mil policías y gendarmes en todo el territorio, apoyados con drones, helicópteros y vehículos blindados.

En París se cerraron más de 40 estaciones de metro, se realizaron 40 mil controles de identidad —15 mil solo en la capital— y se decretó toque de queda nocturno en Plaza de la República y Châtelet-Les Halles, coincidiendo con las celebraciones de Halloween y los llamados en redes a saqueos.
La tensión estalló al final de las marchas, cuando grupos que se negaron a disolverse lanzaron objetos, arrancaron adoquines con martillos y encendieron contenedores y barricadas. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua, especialmente en Lyon en la plaza Jean-Macé, en Toulouse y en Marsella. En París los disturbios se concentraron en Porte de Charenton con lanzamiento de artefactos incendiarios.

El balance oficial reporta 565 detenciones hasta las 21:00 horas en todo el país, 61 de ellas en París, y 296 detenciones confirmadas hasta las 18:00 horas. La cifra es inferior a la de la semana pasada pero superior a la de hace dos semanas.
El Ministerio del Interior denunció la presencia de “elementos radicales” y del black bloc en Burdeos, Lille, Rennes, Grenoble y Marsella, con intención de causar daños a comercios.
Las protestas se originaron a finales de septiembre con bloqueos en liceos por el deterioro de la educación pública, la falta de profesores y la desigualdad en el acceso a la universidad, y se extendieron a demandas por vivienda, salud y costo de vida.
En Marsella marcharon 10 mil personas, en Lyon 19 mil, en Burdeos 11 mil y en Grenoble 7 mil 300, según prefecturas locales.
Las afectaciones al transporte fueron significativas
En Lyon el tranvía y metro operaron a la mitad de su capacidad y en París múltiples rutas fueron interrumpidas.
El movimiento ha contagiado a otros países: en Alemania el colectivo “Gen Z regelt” protestó en Berlín frente a la Puerta de Brandeburgo contra la carestía y el posible regreso del servicio militar, y en Países Bajos y España se activaron operativos preventivos ante convocatorias anónimas en TikTok.
Las organizaciones estudiantiles anunciaron que mantendrán las movilizaciones tras el regreso a clases y convocaron a una huelga general para el próximo 5 de noviembre.
El Gobierno advierte que la próxima semana será “la más peligrosa”, mientras el 89 por ciento de los franceses considera inadecuada la gestión oficial de las protestas según encuestas locales.
