- La persistencia de estos casos plantea una pregunta concreta sobre la vigilancia: ¿cómo llegan y permanecen animales silvestres en venta dentro de estos espacios sin que los responsables de los recorridos internos o las autoridades los detecten y retiren?
Rafael Pascual
La venta de fauna silvestre continúa a plena vista en distintos tianguis de Cancún, incluso en espacios donde las dirigencias aseguran mantener vigilancia interna mediante recorridos de seguridad. Loros, pericos y otras especies son ofrecidos como cualquier otra mercancía, sin que los responsables de estos lugares logren impedirlo.

El problema volvió a quedar expuesto luego de que un turista, durante un recorrido guiado por un tianguis de la ciudad, encontrara a un hombre que presuntamente comercializaba loros dentro de una pequeña jaula improvisada. Los ejemplares permanecían amontonados y sin espacio suficiente para extender las alas, mientras la venta se realizaba frente a decenas de personas.
El hecho genera cuestionamientos sobre la efectividad de los rondines internos y la actuación de las autoridades responsables de combatir el tráfico de especies, particularmente porque este tipo de comercio no aparece como un hecho aislado.

Sara Rincón Gallardo, presidenta de la asociación civil Luum Balicheo, pidió a las autoridades incrementar la vigilancia y realizar operativos para detectar y frenar la comercialización de fauna silvestre.
También llamó a los ciudadanos a no comprar estos animales y a denunciar los puntos donde sean ofrecidos, al advertir que la adquisición mantiene la demanda y, con ello, incentiva la captura de ejemplares de su hábitat.
En México está prohibida la comercialización de loros, pericos y guacamayas silvestres nativos del país. Además del impacto directo sobre las poblaciones de estas especies, su captura afecta funciones ecológicas como la dispersión de semillas y la regeneración de las selvas.
De acuerdo con los señalamientos de organizaciones dedicadas a la protección de la fauna, el mercado clandestino ha sido evidenciado en varios puntos de la ciudad: el tianguis de los lunes en la Región 239; los sábados por la mañana en la Región 103; ese mismo día por la tarde en la Región 219; los martes en Corales y Cielo Nuevo, además de los llamados tianguis de toldo verde.
La persistencia de estos casos plantea una pregunta concreta sobre la vigilancia: ¿cómo llegan y permanecen animales silvestres en venta dentro de estos espacios sin que los responsables de los recorridos internos o las autoridades los detecten y retiren?
