- El apagón no sólo dejó ciudades sin luz durante horas. También evidenció los riesgos que enfrenta una región cuya demanda eléctrica crece a un ritmo que obliga a revisar si su infraestructura avanza en la misma proporción
Rafael Pascual
Un apagón que se prolongó durante varias horas dejó sin electricidad a amplias zonas de Cancún y afectó a más de dos millones de usuarios en Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas, con impacto en viviendas, comercios, hoteles y vialidades.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) atribuyó la interrupción a probables actos de vandalismo contra infraestructura de alta tensión, luego de que dos líneas de transmisión de 400 kilovoltios salieran de operación. La empresa informó que detectó daños en los aisladores y anunció peritajes para identificar a los responsables.
En Cancún la falta de energía dejó fuera de servicio numerosos semáforos y obligó a Tránsito municipal a desplegar 35 agentes en cruceros prioritarios. En viviendas, familias enfrentaron la noche sin ventiladores ni aire acondicionado, mientras restaurantes, comercios y hoteles reportaron afectaciones en sus operaciones, sistemas de cobro y equipos de refrigeración.

El corte alcanzó distintos puntos de la ciudad, entre ellos las supermanzanas 44, 45, 58, 96, 98, 99, 100, 101, 102, 103, 104, 200, 210, 216, 217, 234, 259, 313, 501, 502, 503, 510, 514, 517 y 520, así como sectores de las 516, 518 y 529.
También se reportaron afectaciones en Barrio Maya, El Petén, Andalucía II, Los Héroes, La Guadalupana, Jardines del Sur, Paraíso Maya, Paseos del Mar, Hacienda Real del Caribe, Villas del Mar Plus, Casas del Mar, Infonavit, Vista Real y Las Palmas, además de Plaza Las Américas y parte de las avenidas Las Torres y 135.

La CFE, en coordinación con el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), realizó maniobras para restablecer el servicio y sincronizó centrales generadoras, entre ellas Riviera Maya-Valladolid. La empresa informó que el suministro quedó restablecido al 100 por ciento durante la madrugada.
Aunque la CFE señala el vandalismo como causa del incidente, la magnitud de la afectación vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de la red eléctrica regional. El hecho de que la salida de solo dos líneas de alta tensión provocara cortes en cuatro entidades plantea interrogantes sobre la redundancia y capacidad de respuesta del sistema.
Para Quintana Roo, el problema adquiere especial relevancia por el crecimiento de la población, la actividad turística y la expansión inmobiliaria, sectores que dependen de un suministro eléctrico continuo.
El apagón no sólo dejó ciudades sin luz durante horas. También evidenció los riesgos que enfrenta una región cuya demanda eléctrica crece a un ritmo que obliga a revisar si su infraestructura avanza en la misma proporción.
