Impunidad e indiferencia de la sociedad, armas de los poderosos que violan

por Redaccion
82 Visto

Información General/Esteban David Rodríguez Diario El Independiente

El exdiputado morenista Saúl Huerta Corona, quien enfrenta dos procesos por agresión sexual, aprovechaba las puertas que le abrían el poder económico y político derivados de su puesto de representación pública, para impresionar a los menores de edad que después convertiría en sus víctimas. 

Así lo expone la periodista Yohali Reséndiz, y considera que la ciudadanía no debe quedar satisfecha con el hecho de que Huerta Corona esté en prisión, enfrentando los procesos referidos. Considera preciso que, además, el político obradorista reciba una condena contundente:

“Una sentencia que sea un ejemplo para otros funcionarios que, como él, dispusieron del poder que le daba el decir a sus víctimas: ‘yo te puedo ayudar a que tengas una mejor vida’, te voy a ayudar a meterte a la universidad, ¿por qué no manejas mi camioneta? Y los deslumbraba desde el poder que le otorgaba el dinero y su cargo. Ahí está el ejemplo perfecto”. Reportera del área de investigación de Grupo Imagen por más de una década y conductora de Excélsior Informa, la periodista conmina a los ciudadanos a cerrar el paso a posiciones de poder a este tipo personajes: 

“Ya no podemos aceptar a un gobernador que ha sido señalado como violador, a un líder de partido que ha sido señalado por trata de personas, a un magistrado que es acusado de violar a sus dos hijas; o a empresarios que financian campañas de gobernadores, y que así compran impunidad”.

En entrevista con EMEEQUIS, Yohali Reséndiz habla de su libro Violar desde el poder, que Penguin Random House ha puesto en circulación este verano bajo el sello de Aguilar. El volumen desarrolla nueve historias de agresiones sexuales –seis de ellas contra menores de edad– perpetradas por personajes que de un modo y otro se vieron protegidos por la impunidad que les daban sus posiciones de poder, entre ellos el senador Félix Salgado Macedonio, los exdiputados Saúl Huerta Corona, Juan Bustos, Juan Antonio Vera Carrizal, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre; y el exmagistrado Manuel Horacio Cavazos. El diagnóstico de la autora es que la impunidad que otorga el poder, además de la indiferencia social y política frente al tema, perpetúa una situación que nos ha llevado a ser un país con 4.5 millones de niños agredidos sexualmente cada año –un espectro equivalente a la población de Panamá– que “serán los violadores de mañana” si insistimos en cerrar los ojos frente a esa problemática.

HUERTA Y LA IMPUNIDAD

Yohali Reséndiz considera que una de las pruebas de la impunidad que todavía gozó el exdiputado morenista Saúl Huerta fue que todos miramos cómo él se hallaba dando una conferencia de prensa en la Cámara de Diputados mientras su víctima lo estaba denunciando en la fiscalía:

“Cómo es posible que Saúl Huerta haya estado dando una conferencia de prensa mientras que en la fiscalía haya estado un joven adolescente denunciando al ahora exdiputado por abuso sexual, y que ni siquiera lo hayan detenido, para decirle ‘no, usted no se va, hay un joven que lo está acusando por abuso sexual, y usted no puede irse aunque tenga fuero’. Desde ahí empieza el cobijo a Saúl Huerta”.

La periodista deduce que Huerta estaba confiado en que recibiría el respaldo de la estructura política de Morena y por ello se entregó: “Él pensó que solamente era una denuncia en su contra, nunca se esperó, más bien no dimensionó (el problema en que se hallaba). Yo creo que pensó que el aparato que representa Morena lo iba a cobijar, y que las personas allegadas a él, con poder, iban a salvarlo de esa acusación, y por eso él se entrega”.  Ese fue su error, señala: “Nunca contó Saúl Huerta con qué días después de su entrega y de su detención, iba a venir otra denuncia por otro menor de edad que está en Estados Unidos, y también otra denuncia por un adulto, acusándolo de lo mismo, de abuso sexual”.

La autora plantea que “cuando este tipo de personajes se postulan a un cargo público, el que sea, desde un jefe de oficina hasta un gobernador, o incluso un presidente, no están valorando que nos van a representar como sociedad”, sino que buscan impunidad.

“Ellos, al tener este poder, hacen y deshacen, con el cobijo de otros, lo que les permite seguir teniendo impunidad, y andar en libertad y sin castigo”.

Yohali Reséndiz explica que el título de su libro se debe al hecho de que las violaciones ocurren bajo una relación jerárquica: “El papá lo hace desde el poder que te da el ser papá, y es lo mismo en el caso del tío… Siempre va a haber el nivel jerárquico del poder sobre la víctima, porque además se apoderan de tu miedo… Es desde ese poder que hacen que el miedo se apodere de las víctimas, y esto les permite que lo repitan una y otra vez”. 

Detalla: “Generalmente las víctimas no verbalizan este tipo de abusos. Pueden decir, me robaron mi celular, pueden decir, se metieron a mi casa la semana pasada, me robaron todo, pero generalmente una víctima de abuso sexual o violación nunca verbaliza de manera inmediata, y menos los menores de edad, nunca verbalizan que son abusados o violados sexualmente por alguien, que por supuesto tiene más poder, en el sentido jerárquico, que ellos”.

MÁS DENUNCIAS, JUSTICIA “TIBIA”

Hasta hace unos pocos años, cuando casos como los abordados en el libro Violar desde el poder saltaban a la prensa, los personajes implicados trataban de negar los hechos y sepultarlos en el olvido. 

Pero en fechas recientes se han multiplicado los señalamientos contra políticos. Sólo en el proceso de 2021 hubo al menos 23 denuncias contra aspirantes a cargos de elección popular, desde diputados y alcaldes hasta candidatos a gobernadores. 

Ante ello surge la pregunta: ¿será que ya no se esconden o que son más? Yohali Reséndiz, quien es además colaboradora del sitio Opinión 51, tiene una teoría mucho más plausible: “Ahora ya cualquiera puede escudarse en una red social y dar su testimonio sin dar su nombre o su cara. Es también un arma de doble filo. Sin embargo, yo creo que sí hay que hacerles caso, especialmente cuando existen ya denuncias interpuestas, cuando la víctima va y las ratifica”.

Pero la escritora denuncia abulia política al respecto: “Me parece que no han tenido las agallas suficientes, ni las faldas, y me refiero a los a los diputados y a los senadores, para de verdad hacer una legislación que permita que este tipo de abusos no se repita y que haya sanciones severas”.

Añade: “Y obviamente, pues quienes ejercen la aplicación de la ley, han tenido mano tibia, mano suave, con los agresores. Además, no hay un respaldo integral para las víctimas, y esto si no se atiende de manera inmediata, sea quien sea que esté en el poder, se llame el partido como se llame, pues esto se va a replicar y se va a multiplicar”.

Plantea: “Si miramos las cifras, de cada mil denuncias por abuso sexual o violación, solamente cien van a llegar a un juzgado, solamente una va a tener una sentencia. ¿De qué estamos hablando? ¿Qué es lo que estamos haciendo al respecto? (…) Es un proceso tan desgastante que llega un momento en que si la autoridad no apoya integralmente a las familias, a mitad de la denuncia se desinfla todo”. 

Además, indica, “las familias no cuentan con recursos para pagar un abogado, y defender de esa agresión a su familiar, no se siguen de oficio (…)”

 OJOS BIEN CERRADOS

Yohali Reséndiz remite a la cifra referida por Aldeas Infantiles: “Cada año, en México, 4.5 millones de niños sufren abuso sexual. No estamos hablando de cien, ni de mil. Estamos hablando de millones. Es un tema que no hemos querido mirar, que nos incomoda. Preferimos hablar de muchos otros temas que preocupan al país. Pero por no atender este problema, estos niños abusados van a ser los violadores de mañana”.

Pero, ¿por qué? Explica: “Los protocolos para las víctimas de abuso sexual no son aplicados correctamente, porque además las víctimas de abuso sexual no cuentan con una terapia psicológica, progresiva, integral, no atienden a los padres de familia que no saben cómo tratar a un niño o a una niña que fue abusados, no saben cómo abordarlo, no saben cómo tenerlo en casa”.

Insiste: “Somos el número uno a nivel internacional en agresiones sexuales. Y si también te vas a las cifras de la pornografía infantil, andamos por las mismas, es decir, que nosotros nos ocupamos de otros temas que son importantes, si no los minimizo, el narcotráfico, el desempleo, todas aquellas cosas que a lo mejor te van minando como ciudadano cotidianamente, pero en la realidad detrás de la puerta de los hogares mexicanos hay millones de niños que están siendo abusados sexualmente;  en las escuelas, niños que están siendo abusados sexualmente por sus maestros y maestras, y nadie dice nada”.

Pondera también la incomodidad editorial que genera el tema:

“Son pocos los medios que realmente hablan y abordan este tipo de casos, sea sobre personajes del poder o no. Me parece que los medios de comunicación lo exponen a su audiencia cuando ya es viral, cuando ya no tienen de otra, cuando está en todas las redes, en Facebook, en Instagram, cuando ya es algo que les explotó en las redes. Entonces dicen: ‘¿Sabes que? Hay que abrirle micrófonos, o hay que o hay que hablar de este caso’. Pero si las víctimas van como cualquiera a tocar la puerta de algún medio de comunicación y a contar su historia, tristemente, pues no tienen cabida”.

Sobre las razones de ese dique, Yohali Reséndiz explica: “A mí me parece que son temas agresivos, muchos de quienes están a cargo de una redacción creen que la audiencia no está preparada para escuchar: ‘le metió el dedo en la vagina’, ‘puso su pene entre sus nalgas’, ‘Saúl Huerta nunca los penetraba, dejaba que a él lo penetraran’. El lenguaje que forzosamente tienes que abordar cuando denuncias una cosa así, un tema así, me parece que todavía no quieren abordarlos sabes porque es como: ¡Híjole, no, qué feo, qué grueso, qué incómodo’. (…) No nos gustará escucharlo pero es algo que las víctimas enfrentan”. 

“NO TE CREO”

La periodista reitera: “Es algo que tienes que leer y escuchar porque si aún con todos esos elementos, hay quienes no les creen a las víctimas, pues entonces ¿qué estamos esperando a que ocurra? ¿que los violen delante de nosotros en tiempo real para que digamos, ‘ah, no pues sí, sí lo violaron’? Y hay quienes de verdad con todos los elementos periodísticos que tú puedas dar de un caso, aún dicen: ‘yo no le creo’”.

Y alerta sobre esa situación: “Es una cosa mucho peor el recurrente ‘yo no te creo’. Esa parte de que a las víctimas no les creen. Si yo voy a denunciar una violación, pues me preguntan cómo iba vestida, por qué iba tan noche, por qué lo miré a solas; y si es un niño, ponen en tela de juicio el hecho de que acusen a su papá. Y mientras, las víctimas tienen que seguir aportando y aportando pruebas”.

Finalmente, Yohali Reséndiz invita a los lectores a no cerrar los ojos, a leer su libro y a la reflexión:

“A mí me gustaría pensar que es una narrativa cruda, ahí te explico todo el procedimiento, digamos, jurídico, que enfrentan las víctimas. Ese infierno, del que poco sabemos. Van a encontrar son textos que a mí me gustaría que quienes lo lean reflexionemos qué queremos como sociedad, qué queremos en nuestros gobernantes, qué queremos en quienes ocupan un cargo público, qué queremos de estos servidores públicos que llegan al poder y que no solamente violan físicamente a alguien, sino violan desde el poder que les da el cargo en que nosotros los pusimos”.

Publicado originalmente en https:// www.m-x.com.mx/

You may also like